El hachís
Empiezo con el hachís porque es la droga ilegal más consumida por los jóvenes, la más barata y la más accesible. De hecho, en mi barrio, Bellvitge, en cada parque que vayas, siempre habrá algún chaval fumándose un canutillo.
Yo creo que es la droga que menos consecuencias trae, pero como droga que es, resulta igualmente perjudicial. Las consecuencias del hachís son varias, la mayoría son visibles tras años de consumo. Por ejemplo, provoca pérdida de memoria, acelera el ritmo cardiaco, disminuye la coordinación psicomotriz, y a las mujeres les supone alteraciones en la fase de premenstruación y disminuye la testosterona.

Pensemos en los hijos; son seres muy queridos, no hace falta decirlo. Si descubrimos que están fumando hachís o marihuana debemos guardar la calma. Echarles la bronca y darles un par de bofetadas no lo va a arreglar todo; lo único que se consigue es darle más ganas de consumir. Por eso os digo que, desde mi punto de vista, hay que dejarlos a su rollo pero sin que se desfasen.
¿Hay que legalizar el hachís? Yo creo que sí, pero no lo hacen porque hay mucho dinero por medio y los políticos tienen mucho que ver. Si ilegalizásemos el tabaco seguro que mucha gente cambiaría de opinión. Es más, al legalizarla no habría tanto tráfico ni tantas muertes por ajustes de cuentas. Además, al legalizarlo nos ahorraríamos el problema de la química que les meten: la droga adulterada perjudica mucho más porque no sabes lo que estás consumiendo. La legalización permitiría conocer exactamente qué se consume, de qué calidad es, y evitaría los adulterantes que contiene el hachís procedente del mercado negro. Esto sería la única manera de acabar con el narcotráfico: quitaría dinero y poder de las manos de las mafias y del crimen organizado que ahora explotan el negocio de las drogas justamente porque es ilegal.